REVISA EL CAPITULO 7 DEL LINK SIGUIENTE DE SIXTO BAEZ
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blog de mari hadad
domingo, 14 de octubre de 2018
De nada
sirven las estadísticas y los números cuando hablamos de
personas, Las cifras pueden servir para realizar estudios o medir una
tendencia, pero no para que una empresa u organización prospere. La Calidad
Humana es un producto que se "construye" todos los días, pues ningún
curso o taller puede producirla en dos semanas. Lo único que puede garantizarla
es el trabajo constante para mejorar la actitud personal.
En la
actividad turística las acciones deben ser impecables, pues como
se indicó anteriormente, no se puede retroceder para enmendar los errores y
evitar su consecuencia que es la percepción negativa por parte del turista.
Para evitar esas situaciones es necesario sistematizar los servicios
turísticos; y para lograrlo lo fundamental es formar y educar a las personas,
porque al igual que no se puede fabricar un producto bueno con materia prima de mala calidad, es
imposible obtener excelentes servicios de calidad, si el sistema no posee
personas con calidad, Ishikawa (2003)
La
calidad de una persona se mide principalmente por el número y la calidad del
cumplimiento de sus compromisos. En ese contexto, corresponde a cada uno estar
atento en la forma como se interrelaciona con los demás; sobre todo con los
clientes o usuarios que están pagando por un servicio, o esperando que se le
cumpla una promesa u oferta, aún cuando esta sea gratuita.
En el caso de los servicios turísticos, las personas participan activamente en
la implementación, desarrollo y consumo del servicio final. Pues el turismo es
un sistema social y económico cuyo objetivo es prestar servicios de comodidad, recreación, confort, relax y placer.
En este
contexto, el servicio turístico requiere de mucha participación humana para
lograr su cumplimiento y aunque preparar una buena comida requiere de productos
de calidad, el resultado final siempre va a depender de la calidad técnica y
humana del personal que la elabora y en último caso la responsabilidad por la
calidad recibida; será del guía que lo recomendó.
Veamos un
ejemplo, cuando una persona llega a una posada y lo atiende el o la
recepcionista, debe hacerlo amablemente y en función de las preguntas que el
turista formule. Pero, si el trato es descortés o irreverente, de nada servirá
decir posteriormente: "lo siento señor, disculpe me equivoque". De
nada valen las disculpas, porque en la prestación de servicio no es posible
reutilizar la materia prima que se denomina actitud.
En ese
contexto, es imposible que él o la recepcionista pueda decirle al cliente:
"Lo siento señor, comencemos de nuevo, retroceda, vuelva a entrar y
pregúnteme otra vez". No se puede, pues el error ya ocurrió y lo
experimentado por el turista no se puede borrar.
En cambio, cuando se elabora o produce un
bien material (tangible), por ejemplo: un pan, el cliente o usuario no está al
lado del cocinero cuando prepara la masa. El pan se puede probar y, si no está
bueno, se puede retirar antes de que llegue a la mesa del consumidor. En ese caso, el error puede
repararse. Pero, en el caso de la mala atención al turista es imposible. La
equivocación suscitada debe solucionarse al momento. En caso contrario el
visitante no regresará.
Las
frases amables puede pronunciarlas cualquiera. Pero, aunque los modales son
importantes, no son suficientes, porque pueden reflejar un comportamiento superficial. Debido a esto, la
cortesía -aun cuando sea una máscara exterior- es preferible al maltrato; pero
jamás será cordialidad.
Antecedentes
y Concepto de Servicio
Las
actividades de servicios existen, en cuanto a categoría económica, desde la Grecia clásica. En la baja Edad Media, los servicios de transporte de
especies y tejidos a través de la Ruta de la Seda,
que atravesaba a Europa y Oriente hasta China, constituyeron la riqueza de
ciudades-estado como Venecia, llegando a ser una
actividad económicamente importante en países como Portugal y Holanda con sus
compañías de navegación.
A partir
del siglo XVIII, con la primera Revolución Industrial, los servicios
pierden su importancia económica, que sólo sería retomada a mediados del siglo
XX y mantenida, de manera creciente hasta la actualidad.
Tradicionalmente
las actividades económicas se han clasificado en tres sectores:
Sector
primario (agricultura, ganadería y extractivos, Sector secundario
(industria) y Sector terciario (servicio). Sin embargo durante los años 80 se
evidenció la posición predominante del sector de servicios en el desarrollo de
la economía global.
En
relación con este fenómeno, Albrecht (1980): "Existe una verdadera
Revolución del servicio", es decir, estamos en la Era del Servicio. Lo que
a su vez confirma lo siguiente:
• Que el
servicio debe ser tratado como una actividad claramente diferenciada
• Que se
debe abordar la prestación del servicio, sobre la base de una nueva filosofía (forma de pensar) generada por
el entorno social cambiante.
Bajo este
enfoque, el productor ya no produce de espaldas a los clientes y al mercado,
sino que el cliente y el mercado pasan a ocupar el lugar central, el punto de
partida, la fuerza que impulsa al sistema.
Concepto
de servicio.
Todos
sabemos por experiencia que la palabra servicio se aplica a muchas cosas
diferentes: Por ejemplo: decimos si en tal país es o no obligatorio el servicio
militar; en el restaurante, en un bar preguntamos ¿Cuánto cuesta el servicio?
nos informan a qué hora es el servicio religioso; constatamos la calidad de los
servicios públicos de nuestra ciudad y felicitamos
a una amiga que ha montado su propia empresa de servicios.
El
término puede utilizarse correctamente en sentido militar, religioso, público o
comercial. Sin embargo, en todos estos significados diferentes subyace, no
obstante, la idea de cosa útil, necesaria o que interesa por un motivo u otro.
Históricamente, el término servicio se empleó para describir varios beneficios
gratis que los vendedores proporcionaban a sus clientes; en vista de esto, los
servicios se pudieron considerar como extensiones de los productos ofertados.
En economía y en mercadotecnia un servicio es un conjunto de
actividades que buscan responder a una o más necesidades de un cliente. Se
define un marco en donde las actividades se desarrollarán con la idea de fijar
una expectativa en el resultado de éstas. Es el equivalente no material de un
bien. La presentación de un servicio no resulta en posesión, y así es como un
servicio se diferencia de proveer un bien físico.
Al
proveer algún nivel de habilidad, ingenio y experiencia, los proveedores de un
servicio participan en una economía sin las restricciones de llevar inventario pesado o preocuparse por
voluminosas materias primas. Por otro lado, su inversión en experiencia
requiere constante inversión en mercadotecnia y actualización de cara a la
competencia, la cual tiene igualmente pocas restricciones físicas.
El
proceso para construir un producto se llama producción y el de elaborar un
servicio se llama servucción. Entre ambos procesos, los estudiosos clásicos
establecieron un criterio para diferenciarlos, a saber, que los productos son
tangibles y los servicios intangibles.
Según
este criterio las características básicas del servicio son las siguientes:
• Para que
el servicio se ejecute o desarrolle es necesaria la presencia del usuario o
cliente.
• El
servicio se presta; no es tangible, no se fabrica, no se almacena, ni es
posible devolverlo.
• La
mayor diferencia entre producto y servicio es el grado de participación humana
al momento de ofrecer y prestar atención a los usuarios o clientes.
Es verdad
que los servicios no están completamente divorciados de los productos, igual
que a los productos no pueden separarse de los servicios que se ofrecen con
relación a su venta. Pero es posible establecer las diferencias fundamentales
entre ambos aspectos de la actividad humana. El servicio tiene varias
dimensiones; de acuerdo a Parasuraman, Zeithaml, y Berry estas son:
•
Elementos Tangibles: se refiere a la parte tangible del servicio, como la
apariencia de las instalaciones, el equipo o el personal necesarios para
otorgar el servicio.
•
Seguridad del servicio: Se refiere a la habilidad del prestador del servicio de
cumplir con la promesa de prestar el servicio adecuadamente.
•
Responsabilidad: Se refiere a la buena voluntad del prestador del servicio para
ser útil y rápido al otorgar el servicio.
•
Confiabilidad: Se refiere al conocimiento y la cortesía de los proveedores
del servicio así como su habilidad para inspirar en los clientes confianza y
responsabilidad.
•
Empatía: Traducida como el cuidado y la atención personalizada que brinda la
organización a sus clientes.
Aunque
estas son las características más importantes de los servicios, existen otras
cuantas como la disponibilidad, el profesionalismo, la prontitud de respuesta,
la realización, y la cortesía.
La
calidad de un servicio es difícil de medir, no se puede almacenar, es
complicada de inspeccionar, no se puede anticipar su resultado, no tiene vida,
su duración es muy corta, depende mucho de las personas y su interrelación.
Todo esto
hace que la calidad de un servicio sea juzgada por el cliente en el instante en
que lo está recibiendo En una aproximación para conceptuar la calidad del
servicio, y siguiendo a autores como Gronroos (1994), se pueden distinguir dos
dimensiones básicas la hora de hablar de calidad de servicio, estas son: calidad
técnica y calidad funcional.
Desde
esta perspectiva, resulta imprescindible no sólo prestar atención al diseño del
servicio (aspectos más tangibles del mismo), lo que implica valorar
correctamente lo que los clientes esperan, sino que también se debe considerar
la forma en que se ofrece el servicio y muy especialmente la interacción entre el cliente y el personal
de contacto de la empresa.
Desde
este punto de vista es posible afirmar que la calidad de servicio es el
conjunto de actividades que ofrece un proveedor con el fin de que el usuario o
cliente, obtenga el producto por el que paga en el momento y lugar adecuado En
este sentido, un buen servicio al cliente puede llegar a ser un elemento
promocional más poderoso que los descuentos, la publicidad o la venta personal.
Desde el
punto de vista de la visión del negocio enfocado en la satisfacción del
cliente, la calidad de servicio es el resultado de un proceso de evaluación realizado por el cliente, quien
compara sus expectativas previas con el servicio recibido. Por consiguiente,
compara el servicio esperado con el percibido (Grönroos, 1994).
Producto
Turístico
Es el
conjunto de elementos tangibles e intangibles, caracterizados en una actividad
específica y en un determinado destino. El turista compra la combinación de
actividades en un destino que puede diversificarse de acuerdo con los intereses
del turista. Por ejemplo los "Paquete turísticos" que incluye n
diferentes atractivos.
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